A Porta Gayola


“Nunca discutas con quien te va a pagar las cervezas.”
A porta gayola: el torero se coloca frente a la puerta de chiqueros, (llámese entrada a la cocina a partir de ahora), guardando las distancias, en el momento justo en que va a salir el toro, aunque solo sea el rabo y perfectamente adornado en su platito. Al animal se le debe fijar y llamar su atención, que el cocinero es muy suyo, a la vez que se coge el capote con ambas manos, pues el torero no sabe aún por qué lado embestirá finalmente el toro. Cuando el astado ya está fijo, el matador esperará a que meta la cara en el capote, en los vuelos. Entonces el matador soltará la mano que no torea, pasará la otra por encima de la cabeza dando la vuelta al capote e intentará hacer la suerte lo más lucida posible con gran atención y esmero... ¡bravo camarero!
Así presento este pequeño rincón con tantas variedades como suertes hay en el toreo, con sugerencias de todo tipo y con cocina, mucha cocina, ¡que siempre hay ganas de!
Una historia, una anécdota, un chiste, un platanito. Que no falte de nada. Hagamos de éste un rincón de buenos gourmets de la vida, de los que eligen, sueñan e inventan.
Me permitirán que semanalmente cuelgue noticias, frases, sugerencias del chef y hasta la mantelería si hace falta. Y para desvirgarme nada mejor que aludir a aquel fecundo dramaturgo, don Luis Vélez de Guevara, cuando escribió: “ La perfecta hora de comer es, para el rico, cuando tiene ganas; y para el pobre, cuando tiene qué.”

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